
El trompe l'oeil es un mural que engaña a la vista jugando con la perspectiva y otros efectos ópticos, además de dar tridimensionalidad a una pared plana. Son ideales para dar la sensación de más espacio, agregando terrazas, ventanales, puertas y paisajes. Se pueden realizar sobre cualquier superficie o sobre otras superficies como en tabla o tela para montarse después en el lugar seleccionado.
Una muestra de ilusionismo y trampantojo ofrecía una escena de la tragedia de Esquilo pintada por Agatarco, donde una cortina hacía el principal papel. Desde este momento, la cortina quedó unida a la historia del fingimiento. Sabemos del racimo de uvas pintado por Zeuxis, de forma tan imitada que los pájaros venían a picoterlo. Parrasios y entraron en competencia, para demostrar quien poseía mejores condiciones para engañar. En su obra Parrasios pidió a Zeuxis que corriera la cortina para debelar la obra, asi se dió cuenta que la cortina era en sí el trampantojo por lo que Parrasios ganó la competencia, pues Zeuxis había engañado a los pájaros, mientras que Parrasios le había engañado a él. En el arte romano hay asimismo muchas muestras de trampantojo especialmente en el campo del mosaico.
Los trompe l'oeil también se usan en la arquitectura, en el cine, y hasta en las caricaturas
cuando el corre caminos pasa por el dibujo que el coyote hace en la pared.


















