Un mural es una pintura hecha directamente en la pared. Desde la antigüedad el hombre ha usado como soporte de sus expresiones artísticas un elemento rígido y duradero como es el muro. Este muro cubierto o no con mortero, sirve para manifestar por medio de la pintura, sus fines religiosos, decorativos o políticos con representaciones geométricas o figurativas. A lo largo de la historia esta técnica se ha ido utilizando como en el arte rupestre del paleolítico, las pinturas Mesopotámicas y sobre todo los grandes lienzos de muros pintados de Egipto .Después, tanto los griegos, como los romanos serán los transmisores y divulgadores de esta forma de expresión a través de la creación y ampliación de nuevas ciudades, sobre todo en el Mediterráneo. A raíz de la caída del Imperio Romano Occidental, Bizancio se convertirá en heredera de esta tradición. Pasa por una etapa en que quedó reducida a su mínima expresión y será en el periodo románico cuando de nuevo surja con fuerza, partiendo de unas composiciones simples y con una paleta de colores primarios . Este desarrollo adquirirá en el gótico gran elegancia, pero será en el renacimiento cuando llegue a una de sus cimas artísticas más altas, revolucionando el mundo visual de la época. El barroco desarrollará técnicamente aquellas formas y gustos que coinciden con su época, para ir decayendo al final del período. Será en el siglo XX cuando la pintura mural se renueve totalmente: se recupera la técnica de la pintura al fresco, y se experimenta con nuevos soportes y pinturas.